miércoles, 14 de julio de 2010

GUILLERMO BONETTO

"Estamos en una serena ebullición"

Si llega, la banda más convocante del reggae local estrenará disco este año. Además, su líder dice que "cada uno tiene que ser su Bob Marley" y que el género "está en un punto de quiebre".

Sube a los escenarios más variados en calidad de invitado, presta su voz en discos de diversos artistas y parece estar dispuesto a contestar todas las preguntas frente a un grabador sin importarle cuántas sean. Sin embargo, aclara: "Tengo buena onda cuando la gente tiene buena onda conmigo. Si estoy cansado, te lo digo". Y, entre risas, agrega: "No soy bueno todo el tiempo, cuando tengo que ser mala onda, soy re mala onda".

La persona detrás de las palabras es Guillermo Bonetto, cantante y líder de Los Cafres. Con una impronta simpática y divertida, gran tranquilidad al hablar y mucha predisposición, el frontman de la banda de reggae más convocante del país responde a cada una de las preguntas de Noticias Urbanas y anticipa: "Ya estamos componiendo y armando el disco de estudio que viene. Tenemos varios temas y entraremos a grabarlo este año. Si llegamos, también saldrá este año".

–¿Puede superarse a Bob Marley desde el lado creativo?
–No creo, porque hay techos en todo, y Bob Marley es el techo. Cada uno tiene su propio techo, sus metas y posibilidades. Lo mejor es apuntar a descubrir para qué es bueno uno y lo que cada uno puede aportar. Pero no debe importarle a uno lo que hacen los demás. Encontrando su lugar, cada uno tiene que ser su propio Bob Marley.

–¿En la actualidad el reggae es un estilo de vida o sólo un género musical?
–Para que te guste el reggae tenés que tener cierta frecuencia, de ahí puede venir el estilo de vida; pero a un montón de gente le gusta, a mucha gente le gusta más o menos y a muchos no les gusta. El punto de vista religioso depende de cada uno. El reggae en sí mismo tiene una religión e ideología que uno la capta o no. Después está el mensaje, que depende de quién hable o escriba. Pero es música, puede haber de todo: Beethoven, cumbia o tango, hay muchas cosas en la música, pero cuando está hecha al tope, siempre es buena. El reggae tiene condimentos en su origen y en la rebeldía, que junto a la forma en que balancea los instrumentos, genera una mística muy especial y guarda en sí mismo una especie de fuerza muy grande.

–Las bandas de rock que se animan a hacer temas de reggae son cada vez más, ¿cómo ves estas experiencias?
–El reggae es una música muy linda que hay que aprovechar, y cuanta más gente la toque, mejor va a ser. Lo que sí, se hablan muchas pavadas.

–¿Por ejemplo, cuáles?
–Las clasificaciones mismas son una pavada. La música es música y etiquetar es bueno para poder encontrar estilos, pero te limita. La música no se puede etiquetar. En un grupo o un cantante hay un montón de estilos y es mejor conocer por el nombre del artista que por una etiqueta. Hoy se vive todo con mucha velocidad y a veces las cosas importantes se pasan por alto.

–¿Cómo banda, esperaban tanto crecimiento como el que tuvieron y también tuvo el reggae?
–Sí, sí, pero tardó bastante. El momento ahora es gigante, pero probablemente no sea tan grande en un futuro.

–¿Creés que va a decrecer?
–Sí, hoy está en un punto de quiebre. Hacía falta el crecimiento, porque la Argentina era uno de los pocos países de America latina en el que el reggae no estaba fuerte. Había buenas bandas pero no suficiente público; había más bandas que público –dice y ríe–.

–Igual, desde hace algunos años los festivales y grandes recitales le dedican una fecha o escenario especial al género.
–Cuando sucedió eso es que empezó a establecerse el reggae, fue la época en que se fue ampliando.

–¿En qué momento están Los Cafres ahora?
–En una serena ebullición… –piensa unos segundos y continúa– en una serena euforia, por que tenemos cierta experiencia para ciertas cosas y mucha inocencia e ignorancia para muchas otras. Tenemos un balance bastante interesante que nos da fuerza, ímpetu e impulso para los nuevos caminos y tenemos experiencia para ser cautelosos y saber en qué momentos arriesgarnos, pero a la vez tenemos bastante inocencia, que es lo que nos ayuda a ponernos metas arriesgadas y jugarnos a esas cosas.

–¿Qué meta u objetivo les falta cumplir como banda?
–No pensamos en eso, nunca comentamos ese tipo de cosas. Yo tengo metas o sueños, pero es muy relativo. Como meta nos planteamos poder seguir tocando y tener la oportunidad de seguir existiendo. Queremos aprovechar el hoy, que es lo que hace que el futuro pueda estar bueno. Cómo se viva el hoy permite proyectar algo potable para el futuro.

–¿Es posible explicar la forma en que se compone?
–Hay muchas formas conocidas y muchas por descubrir. Uno puede trabajar cosas nuevas o agarrar viejas y renovarlas, dejarlas como están o reemplazarlas. Durante toda la vida uno va haciendo cosas nuevas, frases. Eso va variando, hay temas que salen improvisados en la sala, que llegan con bocetos livianos, pero siempre surgen cosas nuevas, fórmulas o métodos, cosas para decir. Hay mucho por hacer y eso es lo bueno, que estamos vivos y con mucho por escribir.

–Siempre se asocia al género con los mensajes de paz, amor, el hippismo y el rastafarismo, ¿está bien eso?
–Hay que escuchar reggae para saber de qué habla. A veces habla de guerra y muerte, de cosas que no hay que olvidar, como las traiciones. Babilonia como metáfora del tema de los poderes y diferencia de ricos y no ricos. Y el rastafarismo está bien relacionado porque le dio fuerza al reggae; el mensaje contundente de libertad y unidad en diferencia a ser esclavos, negros, Tercer Mundo, estar obligados y olvidados, la herencia de la esclavitud y las injusticias. Eso es un mensaje fuerte, no light. Y a pesar de eso, habla del amor como una fuerza renovadora de las cosas. Hablar de libertad es importante pero en el sentido real de la palabra: que uno es libre. Lo que falta es darse cuenta de ello.

jueves, 8 de julio de 2010

EDU SCHMIDT


"Soy una ideología de izquierda en un país facho"


Llegó a acaparar todas las cámaras, tocar en el Luna Park, llenar dos Obras consecutivos grabando un DVD y, en la cresta de la ola, se bajó. Arrancó de nuevo. Barajó y volvió a repartir. Hoy el presente le da la razón.


Los filósofos empiristas afirman que el hombre llega al mundo como un papel en blanco y todos sus conocimientos van adquiriéndose desde la experiencia de los sentidos. Sobre Edu Schmidt, ex frontman de Árbol, sus experiencias han escrito mucho. Su carrera dio un giro de 180 grados cuando decidió abrirse de la banda que él había fundado y comenzar un camino solista; para ello, arrancó de cero. Volvió a las raíces. Al under. Hace meses lanzó su primer disco, El silencio es salud, producido por su sello Apio Verde y distribuido por EMI. Café mediante, se apostó a responder todo y más, sin rodeos.

–Grabaste el disco pero hasta que salió a la calle pasó un tiempo, ¿qué sensación te dejó eso?
–Rara, por un lado la adrenalina de grabar y sacarlo se diluyó, pero antes de lanzarlo evaluamos todo: hacerlo todo independiente y perdernos exposición o esperar.


–¿Es mejor firmar con la discográfica después de grabar el material para evitar “sugerencias”?
–A mí nunca me impusieron nada en una discográfica, pero siempre fui con todo resuelto. Si el artista no tiene todo cerrado le dan una mano y aconsejan. El mito de que te dicen “cortate el pelo” no me pasó, quizás porque no tengo pelo.

–¿Qué aporta EMI que vos no lograbas de forma independiente?

–La distribución es mucho más grande. La fabricación. Hay bandas que graban y no fabrican los discos y lo terminan colgando en internet. El soporte cuesta, igual que el marketing, que no se resuelve con poco.


–¿De qué manera surgieron las letras del disco?
–De distinta forma. Lo que hice fue tomarme mucho tiempo, para una letra hubo siete páginas escritas antes. Algunas surgen en situaciones personales, otras leyendo o mirando una peli. En relación a las de Árbol, éstas son muy interiores.


–En varias letras se nota una enumeración.
–Hay una fórmula aditiva, la usan Borges y Bukowski. Sobre una situación se anotan un montón de imágenes que surgen. Siempre alguna de esas cosas pasó. En el caso de “El mosquito sin luz”, por ejemplo, es un vacío afectivo, la vivimos todos cada vez más.


–En “Tu mundo feliz” preguntás “si pudieras elegir, ¿qué cosas harías?”. ¿Qué respondés vos a eso?
–Estar más tranquilo. Una idea recurrente es la necesidad de bajar dos cambios y disfrutar más las cosas desde un lugar más sensible que mental. Muchas preguntas que te mantienen vivo te pueden volver loco. Tranquilo, pero sin dejar de cuestionarse cosas. “Tu mundo feliz” es una idea que tuve hace muchos años: hacer una canción sólo con preguntas, ir en contra de la cosa grandilocuente de quienes tiran postas, porque el artista tiene que hacer todo lo contrario, insinuar cosas que despierten algo en el otro.

–¿Ya te acostumbraste a que el nuevo proyecto lleve tu nombre?

–Es raro y me llevó mucho tiempo. Si bien es una banda, son mis canciones y hago todo yo. Compartimos ensayos y el vivo, pero hay laburos que hago yo solo. Creo en los grupos como lugares de intercambio y generación de ideas, pero acá decido mucho yo.

–¿Te molestan las comparaciones con Árbol?

–Son inevitables. Yo escuché sus discos al igual que en internet mirás a una ex novia. Los sigo queriendo y extraño muchas cosas de ellos. Fue mi grupo, lo hice durante 13 años. En El silencio es salud hubo una cosa adrede porque busqué decir las cosas como en el disco Chapusongs, que es lo que yo más extrañaba. El próximo disco no va a estar tan emparentado a ése, pero sí hubo una búsqueda por ese lado, Chapusongs era a donde tenía que volver para retomar.


–Hablando de Chapusongs, en “Son todas putas”, tema de ese disco, había una frase que volviste a usar.

–Esa frase quedó en un tema que era como un chiste y quedaba perdida. Acá la resignifiqué y queda como que no puedo dejar de ir en contra de la corriente. Agarrar una frase de Chapusongs, citarme y reinventarme tiene que ver con esto de volver a nacer pero seguir siendo el que soy. Reinventé muchas cosas, como el gato que ladra, que era yo: en una orquesta soy un rockero, en un grupo de rock soy clásico, soy una ideología de izquierda en un país facho.


–¿Es obligatorio dar mensajes en las canciones?

–No es imprescindible. La cosa social te atraviesa por más que hables de amor. Somos ideológicos hasta cuando nos abstenemos. El compromiso que tomo con mi carrera es político, de izquierda, por más que hable de las nubes.

–Capusotto dijo que el rock hoy es una salida laboral, ¿Qué opinas vos?

–Yo peleé mucho para que el músico de rock pudiera vivir de su música; el rockero por lo general labura de otra cosa. Yo enseñé muchos años y es algo muy digno, pero eso es docencia. En un acto una directora no me dejó hacer un tema de León Gieco porque era de izquierda. Para no pelear con esa burocracia retrógrada me puse a pelear por los derechos del músico.

–¿Qué es lo depara el futuro del proyecto?

–Estoy componiendo mucho para llegar a fin de año con 10 o 12 canciones y grabarlas el año que viene. También hay proyectos de música para películas, tocar, producir algo.

–¿Te sentís cómodo con tu actualidad?
–Sí. Había una comodidad económica que ahora no tengo. Eso era parte del riesgo, pero disfruto mucho más todo lo otro.

domingo, 27 de junio de 2010

LA VELA PUERCA

"Extrañamos nuestros primeros conciertos"

Antes de una gira por todo el país en la que presentarán su CD+DVD, La Vela Puerca rememora sus épocas pasadas con nostalgia y adelanta lo que será su nuevo disco de estudio, "más rockero, directo y simple".



La Vela Puerca es, por sus orígenes, una banda uruguaya; por adopción, una banda argentina; para conformar a todos, una banda rioplatense. Los fanáticos de cada una de las orillas crecen día a día, y a punto de comenzar una nueva gira por la Argentina, Noticias Urbanas dialogó con Santiago Butler (guitarra).

–¿Cómo se preparan para enfrentar la nueva gira por la Argentina?
–Con La Vela hemos viajado mucho por la Argentina, esta gira es una más, pero estamos con el clima de presentar lo que es el DVD que sacamos (Normalmente anormal), que tiene algunas canciones nuevas. Es algo que nos gusta mucho y lo disfrutamos desde el comienzo, hace once años.

–¿El lugar en el que van a tocar influye en el armado de la lista de temas?
–El lugar se tiene en cuenta y siempre se va cambiando. Si vamos a equis lugar nos fijamos qué tocamos antes, qué teníamos ganas de tocar, qué nos dijo la gente, qué nos pidieron, si hay alguno que quiere tocar algo particular… lo vamos cambiando. No es lo mismo estar en un lugar que estuvimos hace cuatro o cinco meses que en uno que no fuiste nunca.

–¿Hay temas que ya no les gusta tocar en vivo?
–Los conciertos no van de la mano de los discos. Nosotros sacamos El impulso, y no te voy a decir que tocamos las canciones del disco, porque sabemos que el disco se dio en un momento especial y tiene un ambiente especial; es un disco para escuchar, no es un disco agitador. En vivo seguimos tocando canciones del primer disco. ¿Pero la pregunta era…?

–Si hay temas que ya no les gusta tocar.
–Ésa es una discusión que tenemos a veces, por que uno dice “toquemos tal canción”, y otro dice, “ésa en vivo rinde poco” o “es más para otro ámbito”. Así que hay discusión. Algunos temas rinden en vivo y otros precisan de un ambiente y a veces no son momentos para hacerlos, igual algunos siempre tienen que estar.

–Cuando salen de gira por Europa, ¿se sienten embajadores rioplatenses?
–Empezamos a ir a Europa hace seis años. Trabajábamos con Universal en Uruguay y la Argentina, y ellos nos editaron De bichos y flores en Alemania. Ahí surgió la posibilidad de ir, y en ese momento sí nos sentimos embajadores, era llevar un pedazo de Uruguay y eso te hace sentir así. Después, cuando fuimos a España, sin dudas es más como en casa, porque hay más uruguayos y argentinos y por el idioma. Lo que se siente en esos lugares es que para el uruguayo que está allá es muy emocionante, el que la está peleando se junta y se genera una identidad, viene una gran nostalgia y lo mismo pasa con los argentinos.

–El DVD repasa la historia de la banda, ¿cómo se siente girar la cabeza y mirar el camino recorrido?
–Estábamos hace bastante tiempo queriendo sacarlo y es bastante emotivo. Cuando Agustín Ferrando Trenchi (dirección y edición) nos llamó, nos juntamos en la sala, pusimos un proyector y nos mostró el adelanto, la gran mayoría de nosotros nos emocionamos juntos y ahí caímos y dijimos: “¡Pa, qué historia tenemos, de tantos años!”. Había una historia para contar, y nos pasó a nosotros, pero le podría haber pasado a cualquiera. Y quedó bien, es muy emotivo. Nos pone orgullosos de que haya tanto filmado. Es un documento que no nos muestra como una banda de “mirá qué bien que nos fue”, también muestra mucha vivencia interna de amigos y ves que no todo es tan bueno y lujoso. Y hay que viajar, convivir, muchas cosas.

–Después de tanto camino andado, ¿qué cosas extrañan o ya no causan tanto placer?
–La primera gira alemana de dos meses, a la que fuimos sin técnicos y tuvimos que hacer bastante y todo era nuevo, la disfrutamos mucho. Ahora una gira tiene su parte rutinaria, sabes qué puede llegar a pasar. Es como un trabajo, va cansando el tema de viajar. Algunos tenemos hijos y el viajar separa de la familia y eso entra a pesar un poco. Que extrañemos los primeros conciertos que hacíamos, o los festejos gratis, celebrando el cumpleaños los 24 de diciembre, hasta el año 10.

–¿Por que dejaron de hacerlos?
–Nos significaba mucha presión, lo hacíamos nosotros y eran muchos gastos de todo tipo. No lo pudimos hacer más y lo extrañamos, era como una costumbre. Iba creciendo año a año, el último año en el parque Rodó creció tanto que no se podía manejar ya. Lo producíamos nosotros y era mucha responsabilidad. Este diciembre estamos viendo si lo volvemos a hacer.

–¿Ya están trabajando en un nuevo disco de estudio?
–Hoy estuvimos juntos y estamos tirando ideas, tenemos una lista pequeña de canciones y proyectos, melodías. Le estamos dando forma a todo. Queremos grabar un disco nuevo, aunque no sabemos si saldrá este año. Queremos renovarnos y salir de El impulso, que es un disco raro. El nuevo disco no creo que sea tan introspectivo como El impulso.

–Varias veces remarcaste lo raro de El impulso, ¿por qué?
–Todos los discos son diferentes. La Vela no tiene un estilo definido y lo que manda son las canciones. Depende de las canciones que traiga el Enano, que es el principal compositor, hacia dónde va a ir la banda; y él es muy honesto con lo que siente. En El impulso se dieron esas cosas por el momento que vivía él y algunos de nosotros. No es un disco muy radial, pero sí es para escuchar en tu casa, profundo, introspectivo y con mucha música. Fuimos honestos con el momento que vivíamos. Si quisiéramos ser comerciales… La verdad es que no nos faltaron oportunidades para serlo.

–El nuevo disco estará lejos de introspecciones y delicadezas entonces.
–Es un disco rockero. Yo me animaría a decir que no es tan melancólico y que viene con una energía más rockera. Es más directo, más simple.

lunes, 19 de abril de 2010

"Subimos al escenario a pasarla bien"

En su último disco, Dale que te gusta, contaron con la producción de Ricardo Mollo en guitarras. Fueron teloneros de Metallica y preparan un nuevo show.




Por Marcelo Maccio Villega
s





Temas como “Nunca des al rock por muerto”, “De fiesta otra vez”, “Perdidos en el descontrol” o “Lima el limón” dan un guiño sobre las temáticas que la banda MAD toca en su reciente disco Dale que te gusta, que presentarán este sábado 10 de abril desde las 21 en Niceto Club (Niceto Vega 5510). La banda se compone por Diego Castelli (bajo), Gato Medina (voz), Julián Méndez Morgan (guitarra), Nico Barreiro (guitarra) y Vasco Urionagüena (batería), quienes previo al show dialogaron con NU.

–¿Cómo planean el show?
–Con una gran puesta con imágenes, invitados sorpresa que participaron en el disco y preparando un lindo show con visuales copadas. Además nos estamos dando el gusto de que nos telonee Cygnus, un tributo chileno a Rush, que también acá tiene su público que lo sigue.

–¿Cómo eligen las bandas que los talonean?
–En la mayoría de los casos son bandas amigas. En MAD somos cinco amigos que subimos al escenario a pasarla bien y cagarnos de risa y disfrutar del rock and roll que tocamos. Y eso hace que cosechemos amigos, muchos de los cuales son músicos. La amistad se prioriza, aparte de que la banda sea buena.
–Estuvieron teloneando a Metallica, ¿cómo lo vivieron?
–Fue una gran experiencia para la banda desde todo punto de vista. Vimos equipos y marcas de amplificadores que ni sabíamos que existían, y luces que no conocíamos, cosas de otro planeta. Además, al hablar con ellos notás que son pibes haciendo rock and roll, de carne y hueso. Fue una experiencia inolvidable.

–¿Cómo surge el nombre del nuevo álbum?
–El disco tuvo cuatro posibles nombres, se iba a llamar de distintas formas y empezamos a tener problemas con la correlación gráfica-título. Finalmente, el bajista tenía un blog con el nombre “Dale que te gusta”, un día lo tiró en la sala y ahí quedó.

–El disco cuenta con una ilustración por tema, que complementa la letra.
–Son de un amigo que se copó. Cada dibujo es una interpretación del tema. Queríamos ilustrar cada canción, y luego de buscar un artista para que los hiciera, encontramos a Carlos Jiménez. Queríamos algo en tinta china, blanco y negro, que se notara que estaba hecho a mano y que tuviera calidad.

–¿Por qué ustedes mismos suben el disco a internet?
–Hoy la venta de discos es relativa, nadie vende discos salvo las megaestrellas. Bien o mal, la gente se lo iba a bajar, y para que lo bajen con una calidad de mierda, optamos por subirlo nosotros. Dejamos de lado el punto de vista económico, porque no ingresa dinero, pero ganamos una forma masiva de llegar a la gente.

–¿Y por qué si no rinde editarlo en formato físico lo lanzaron igual?
–Suponíamos algo que terminamos confirmando: que mucha gente lo bajó y después lo quiso comprar. La venta trepó a grandes niveles. Se vendió muy bien, quizás por el tema del arte de tapa mucha gente lo quiso tener. Es una estrategia: que la gente lo escuche gratis y que, si le gusta, venga a vernos en vivo, que es de lo que vive la banda, de los shows.

–¿Cómo fue trabajar con Ricardo Mollo en la producción de guitarras?
–Un aprendizaje atrás de otro. Él tiene la experiencia de haber tocado 20 años más que nosotros y de estar en la cima de todo con Sumo. Es un tipo que le dedicó la vida a la guitarra y unos días a nosotros. Fue como ir a un posgrado y escuchar una cátedra en Harvard de técnica y guitarra.

–¿Por qué suma tener invitados en la grabación del disco?
–Al Pity (Christian Álvarez, cantante de Viejas Locas) lo conocemos hace mucho y es amigo de la banda. En una canción nos sonaba en la cabeza que tenía que estar él. Lo llamamos y vino. Fue muy lindo escuchar algo que no es tangible y después hacerlo realidad.

–¿Cómo surgen las letras?
–Generalmente, de ideas a partir de vivencias personales y grupales, que son semillas que después toman forma hasta que sale la flor, que es el producto final que llamamos canción.

–¿Qué temáticas tratan?
–Es un disco variado, tiene de todo. Realidad, viajes nuestros, vivencias, temas sociales, letras con contenidos. El concepto general sería: “Nunca des al rock por muerto”.

–¿Qué sucedió con el final del tema "Bloqueado", sobre el cual ustedes, en la ficha técnica del disco, discuten con su ingeniero de sonido?
–¡Por fin alguien que lo pregunta!, porque nadie se hizo eco de la frase que pusimos en el disco. Fue por una discusión con el ingeniero de grabación. No le gustaba lo que queríamos hacer con un efecto de sonido y nosotros nos emperramos en que lo queríamos. Un día él dice algo así como "si lo dejan, pongan que yo no estoy de acuerdo". Nos cagamos de risa y lo pusimos, y agregamos que para nosotros eso era lo mejor del disco.

martes, 16 de febrero de 2010

Arbolito: "El folclore se abrió mucho más que el rock"


Aunque en sus espaldas ya hay miles de kilómetros, creen que todavía les falta mucho. Y en su pasado más reciente está Despertándonos, el último CD de estudio. Arbolito charló con NU, con la sinceridad como eje: “Los prejuicios joden siempre”.

Hace 12 años que Arbolito recorre un camino propio, con la fusión como estandarte y letras comprometidas con la realidad, intentando, desde su lugar, cambiar algo o, al menos, despertar un pensamiento en quien los escuche.

Y si de despertar se trata, su último disco, que salió a la venta a fines de 2009, se llama Despertándonos, nombre que surgió, tal como señalan sus integrantes, “por la sensación de que en Latinoamérica se está dando un despertar”.

–¿Qué significa haber lanzado un nuevo disco de estudio?
–Cada disco es una alegría, es hacer palpable lo que se hace a lo largo de un tiempo: canciones, ideas, ensayos. Es muy lindo ver el crecimiento de la banda disco a disco; cada vez está más aceitada, todos en la misma frecuencia, y en este disco se nota que hace mucho que tocamos y nos llevamos muy bien. Los discos son como fotos, y esta foto está muy bien sacada.

–Si al comenzar la carrera les hubieran mostrado esta foto actual, ¿firmaban el resultado?
–(Risas) No es que nos parezca poco o mucho, pero esperamos seguir evolucionando. Haber pasado por cinco discos, con sus virtudes y defectos, hace que lleguemos hasta acá. Grabamos en lugares prestados, con instrumentos prestados, en galpones, arriba de una camioneta viajando… Eso hace que disfrutemos y tomemos con seriedad las oportunidades que tenemos.

–¿Por qué Arbolito sigue creciendo?
–Porque mucha gente todavía no nos escuchó. Eso tiene que ver con lo que nosotros somos como banda. Vamos recorriendo un camino que no tiene un punto final. Disfrutamos de estar, tocar, compartir, grabar… No queremos demostrar que somos unos grosos ni que la tenemos re clara. Nos importa tocar y hace 12 años que no paramos. Eso hace que nos vean y nos crean.

–En las letras siempre reflejan una forma de pensar y ver el mundo, ¿cómo podrían definirla?
–Primero tiene que ver con la libertad: de cada persona y de cada cosa del mundo, que pueda hacer lo que quiera. Eso lleva a cuestiones económicas, de explotación, de esclavitud. Después hay cuestiones de medio ambiente, la conquista de América, el genocidio, la dictadura militar, todo lo que va en contra de la libertad de las personas. La libertad importa, pero con la otra cara de la moneda, que es la responsabilidad. Nosotros nos hacemos cargo de todas las cosas que hacemos. Desde las letras hasta los shows.

–Con la música también representan la libertad…

–Hacemos lo que tenemos ganas, sin que nos importen los ritmos.

–Aunque forman parte de una compañía, a la que le importan los números.
–Cuando nos sentamos a hablar con Sony planteamos ciertas cuestiones, libertades artísticas y poder expresar lo que queríamos. Ya grabamos dos discos con ellos y nunca nadie nos dijo qué hacer, ni nada. Si vos te dejás, seguro que ellos te van a hacer lo que quieran; nosotros estuvimos meses armando el contrato antes de firmar.

–Volviendo a las letras, ¿cómo componen?
–Las letras, muchas veces, son personales, aunque somos una banda que convive todos los días y por más que las escriba uno, el resto tiene la misma vivencia, porque las letras surgen de vivencias de la banda. Cualquier día puede salir un tema, y después, cuando presentamos los temas para los discos, cada uno muestra los que tiene.

–¿Nunca probaron con encerrarse a componer el disco un tiempo antes de grabarlo?
–No podemos, si no tocamos en dos o tres semanas nos comen los piojos (risas). No nos podemos dar el lujo de irnos a un campo a componer.

–Desde el principio, la banda luchó contra prejuicios musicales, ¿les sigue pasando ahora?
–El folclore se abrió mucho más que el rock. El folclore antes era muy cerrado, hasta el punto de ser reaccionario. Después empezó a abrirse y ahora está más abierto que el rock. En el ambiente rockero, si usás un charango no te llaman a equis festival, en el que después ves a bandas que son… cualquiera.

–O sea que siguen luchando contra los prejuicios.
–Los prejuicios joden siempre, pero nosotros hacemos la nuestra hace años y nunca le golpeamos la puerta a nadie. Si nos quieren invitar, que nos inviten, y veremos, pero no pedimos nada. Se decía que no tocábamos en festivales porque no queríamos, pero era porque no nos llamaban (risas). O nos llamaban y querían que toquemos por el pancho y la Coca; y nosotros, por el pancho y la Coca, preferimos tocar donde queremos, aunque nos vea mucha menos gente, pero no en un festival que auspicia una empresa multinacional, cobran un fangote la entrada y no te quieren pagar lo que corresponde.

Por Marcelo Maccio Villegas para el semanario Noticias Urbanas

domingo, 1 de noviembre de 2009

Robo moralista

Tomado prestado de este blog, al cual recomiendo inmensamente:


Ayer, como un golpe seco, me llegó la conciencia del fin de mi adolescencia amorosa:

Nunca voy a ser el primer amor de nadie.

lunes, 19 de octubre de 2009

Andrea Álvarez: "Siempre tuve peso propio"



Andrea Álvarez integró numerosas bandas y fue invitada a participar como percusionista en otras tantas. En la actualidad se encarga de la voz, batería y percusión de su proyecto, que lleva su nombre, y con el que a fines del año pasado lanzó el disco "Doble A". Sin esquivar ninguna pregunta, dialogó con Noticias Urbanas.



"Lo que la gente recuerda de mí es la imagen visual", imagina, quizás por su cabellera particular o por ser mujer, baterista y voz de su banda. Pero Andrea Álvarez es más que eso: es una artista con un pasado fuerte que la encontró tocando con artistas de renombre y bandas como Viuda e Hijas de Roque Enroll; tiene un presente fenomenal en el cual presenta nuevo disco y un futuro que promete nuevo material con su sello propio. En su estudio personal, ubicado sobre Mario Bravo, recibió a este semanario y habló sobre todos los temas, con natural sinceridad.

-Cuando salió tu anterior , "Dormís?", lo definiste como un disco relacionado con atravesar las angustias. ¿Cómo definís el reciente "Doble A"?
-"Dormís?" es atravesar las angustias, enfrentarse con uno mismo y lo que uno es. "Doble A" es reírse de eso. Habla de las relaciones de las personas, la decadencia de las mismas, la poca o mala comunicación. En vez de ponerse a llorar por eso, es mejor tomarlo con gracia. Musicalmente pude lograr un sonido mejor, cuando contraté a Jim Diamond él ya trabajaba el sonido del rock que a mí me gusta, más crudo y en otra frecuencia; eso hizo que todo lo que quería decir tuviera el marco ideal para decirlo.

-Las letras parecen más carnales, sexuales y crudas que el disco anterior.
-Hablan de una cosa más personal, desde lo sentimental y las relaciones. Esa parte tiene que ser divertida. Cuando escucho que alguien canta sobre eso, siempre me da pudor y yo pensaba por qué canta y dice tantas intimidades, hasta que un escritor me dijo que no necesariamente el que escribe dice algo real, que no debía ser tan literal, que es ficción. Ahí empecé a decir lo que se me antojaba. Para la escritura tenía muchas frases hechas y empecé a meterlas en canciones de a pedazos y las usaba en distintas canciones. Es como si fuera un mismo personaje en todas las canciones.

-Siguiendo la temática del disco, ¿cómo es tu relación con las personas?
-Soy cuidadosa. No confío en cualquier persona, pero tengo amigas. Me cuesta cultivar la amistad porque me gusta estar sola. El mantenimiento que necesitan las personas a veces no lo doy, aunque tengo algunas que quiero y soy incondicional. Re-gistro a las personas como son y no me interesa cambiarlas, pero tengo en cuenta las cosas que no me gustan. Hay personas que no me interesan en lo más mínimo y ni me acuerdo los nombres.

-Desde abajo del escenario cada show parece un gran desgaste. ¿Cómo se vive desde arriba?
-Seguramente es desgaste, pero yo me canso más haciendo otras cosas. En el momento en que toco hay un gasto de energía pero hay una recarga también. La música no me cansa. Cuando por ejemplo toco con DJs a la noche, me cansa esperar, estar en ese ambiente, pero tocar es lo único que sostiene que yo este ahí.

-¿Qué estás cansada que te pregunten?
-Sobre el machismo. Es obvio que me lo preguntan a mí y a otras mujeres, pero depende del estilo de mujer y de la manera que se metan en el mundo del arte. A las mujeres nos cuesta muchísimo más todo, estamos muy atrasados respecto a asumir un feminismo que diga cosas y lidere determinadas situaciones.

-Pero a vos, siendo mujer, te llamaron para participar Charly García, Divididos, Soda Stereo o Celia Cruz…
-Yo tengo un gran reconocimiento en el papel de percusionista. En ese tiempo ya tocaba la batería y podía ocupar otro puesto en una banda. Yo me dediqué a la percusión, lo hacía bien y tenía la gracia de hacerlo, porque cuando una mujer hace bien algo, tiene mucha más gracia que un varón, llama más la atención, no por linda o fea, sino por la energía. A mí me llamó casi todo el mundo pero para cumplir un papel de accesorio en una situación musical, como es la percusión. No estaba tocando con Santana, pero igual el público en ese lugar me re aceptó.

-¿Desde cuando Andrea Álvarez tiene peso por ser Andrea Álvarez?
-El peso lo tuve siempre, los músicos invitados no llamaban la atención como la llamaba yo, tenia algo especial que lo sigo teniendo. La realidad es que la música que yo hago no incita a la masividad. A veces voy a ver bandas que a la gente le gusta y llenan lugares y a mí no llaman la atención para nada. La cuestión de gustos musicales es un misterio, encuentro la única respuesta en que a la mayoría de la gente no le gusta lo que me gusta a mí (se ríe). La gente me saluda por calle pero no sé si realmente conoce las canciones que hago…

-¿Y por que te saludan entonces? ¿Qué crees que es lo que recuerdan de vos?
-La imagen visual. La gente no escucha nada. Las referencias que dan de mí las dan para que la gente registre. Lo que sí no pueden negar es que toco bien. El que va a un show se da cuenta de que todo lo genero yo, pero se tarda en registrar. A mucha gente no le debe gustar lo que hago, pero no puede decir que toco mal o soy mala.

-Charly tuvo mucho que ver con tu comienzo como percusionista…
-Charly fue el que me convenció para tocar la percusión y me compró mis primeros timbales que los tengo guardados y son los que mejor suenan. Me acuerdo ese momento como si fuera hoy, caminando por la calle con un saquito marrón y remera de David Bowie. Peleó el precio y todo. Los cencerros que tengo también me los compro Charly. Yo pensé que percusión era como tocar la batería y cuando empecé a meterme más, me fascinó, pero fui reacia en un principio.

-¿Qué bandas escuchás en la actualidad?
-Las bandas que escucho en mi casa son de afuera, como Heavy Trash. Me gusta Jon Spencer. Escucho rock viejo y veo mucho Vh1. Me encantan las cosas viejas, pero también me gusta The Raconteurs, me gusta todo lo que hace Jack White. Spencer y él son los que más me interesan. De acá no escucho mucho, voy a shows de bandas chicas, algunas me gustan más que otras, pero ninguna como esas. ¿Qué vas a decir? ¿Que hay algo mejor que Jimi Hendrix? Hay bandas nuevas que me gustan, pero no más que estas, porque no son mejores, no tocan mejores temas.

-¿Cómo ves el futuro del CD, que aseguran, va a desaparecer?
-Si desaparece el CD en Argentina es culpa de las discográficas que no se dan cuenta de que un disco no puede costar lo que cuesta, y encima si lo paga otro. Los discos tendrían que ser baratos, en otros lados la gente paga la música, acá no. Afuera lo que funciona son los shows y acá casi no hay shows. Los músicos ahora no ganan plata con los recitales, porque se gasta tanto en producción que no queda nada.


Por Marcelo Maccio Villegas para el semanario Noticias Urbanas