martes, 16 de febrero de 2010

Arbolito: "El folclore se abrió mucho más que el rock"


Aunque en sus espaldas ya hay miles de kilómetros, creen que todavía les falta mucho. Y en su pasado más reciente está Despertándonos, el último CD de estudio. Arbolito charló con NU, con la sinceridad como eje: “Los prejuicios joden siempre”.

Hace 12 años que Arbolito recorre un camino propio, con la fusión como estandarte y letras comprometidas con la realidad, intentando, desde su lugar, cambiar algo o, al menos, despertar un pensamiento en quien los escuche.

Y si de despertar se trata, su último disco, que salió a la venta a fines de 2009, se llama Despertándonos, nombre que surgió, tal como señalan sus integrantes, “por la sensación de que en Latinoamérica se está dando un despertar”.

–¿Qué significa haber lanzado un nuevo disco de estudio?
–Cada disco es una alegría, es hacer palpable lo que se hace a lo largo de un tiempo: canciones, ideas, ensayos. Es muy lindo ver el crecimiento de la banda disco a disco; cada vez está más aceitada, todos en la misma frecuencia, y en este disco se nota que hace mucho que tocamos y nos llevamos muy bien. Los discos son como fotos, y esta foto está muy bien sacada.

–Si al comenzar la carrera les hubieran mostrado esta foto actual, ¿firmaban el resultado?
–(Risas) No es que nos parezca poco o mucho, pero esperamos seguir evolucionando. Haber pasado por cinco discos, con sus virtudes y defectos, hace que lleguemos hasta acá. Grabamos en lugares prestados, con instrumentos prestados, en galpones, arriba de una camioneta viajando… Eso hace que disfrutemos y tomemos con seriedad las oportunidades que tenemos.

–¿Por qué Arbolito sigue creciendo?
–Porque mucha gente todavía no nos escuchó. Eso tiene que ver con lo que nosotros somos como banda. Vamos recorriendo un camino que no tiene un punto final. Disfrutamos de estar, tocar, compartir, grabar… No queremos demostrar que somos unos grosos ni que la tenemos re clara. Nos importa tocar y hace 12 años que no paramos. Eso hace que nos vean y nos crean.

–En las letras siempre reflejan una forma de pensar y ver el mundo, ¿cómo podrían definirla?
–Primero tiene que ver con la libertad: de cada persona y de cada cosa del mundo, que pueda hacer lo que quiera. Eso lleva a cuestiones económicas, de explotación, de esclavitud. Después hay cuestiones de medio ambiente, la conquista de América, el genocidio, la dictadura militar, todo lo que va en contra de la libertad de las personas. La libertad importa, pero con la otra cara de la moneda, que es la responsabilidad. Nosotros nos hacemos cargo de todas las cosas que hacemos. Desde las letras hasta los shows.

–Con la música también representan la libertad…

–Hacemos lo que tenemos ganas, sin que nos importen los ritmos.

–Aunque forman parte de una compañía, a la que le importan los números.
–Cuando nos sentamos a hablar con Sony planteamos ciertas cuestiones, libertades artísticas y poder expresar lo que queríamos. Ya grabamos dos discos con ellos y nunca nadie nos dijo qué hacer, ni nada. Si vos te dejás, seguro que ellos te van a hacer lo que quieran; nosotros estuvimos meses armando el contrato antes de firmar.

–Volviendo a las letras, ¿cómo componen?
–Las letras, muchas veces, son personales, aunque somos una banda que convive todos los días y por más que las escriba uno, el resto tiene la misma vivencia, porque las letras surgen de vivencias de la banda. Cualquier día puede salir un tema, y después, cuando presentamos los temas para los discos, cada uno muestra los que tiene.

–¿Nunca probaron con encerrarse a componer el disco un tiempo antes de grabarlo?
–No podemos, si no tocamos en dos o tres semanas nos comen los piojos (risas). No nos podemos dar el lujo de irnos a un campo a componer.

–Desde el principio, la banda luchó contra prejuicios musicales, ¿les sigue pasando ahora?
–El folclore se abrió mucho más que el rock. El folclore antes era muy cerrado, hasta el punto de ser reaccionario. Después empezó a abrirse y ahora está más abierto que el rock. En el ambiente rockero, si usás un charango no te llaman a equis festival, en el que después ves a bandas que son… cualquiera.

–O sea que siguen luchando contra los prejuicios.
–Los prejuicios joden siempre, pero nosotros hacemos la nuestra hace años y nunca le golpeamos la puerta a nadie. Si nos quieren invitar, que nos inviten, y veremos, pero no pedimos nada. Se decía que no tocábamos en festivales porque no queríamos, pero era porque no nos llamaban (risas). O nos llamaban y querían que toquemos por el pancho y la Coca; y nosotros, por el pancho y la Coca, preferimos tocar donde queremos, aunque nos vea mucha menos gente, pero no en un festival que auspicia una empresa multinacional, cobran un fangote la entrada y no te quieren pagar lo que corresponde.

Por Marcelo Maccio Villegas para el semanario Noticias Urbanas

domingo, 1 de noviembre de 2009

Robo moralista

Tomado prestado de este blog, al cual recomiendo inmensamente:


Ayer, como un golpe seco, me llegó la conciencia del fin de mi adolescencia amorosa:

Nunca voy a ser el primer amor de nadie.

lunes, 19 de octubre de 2009

Andrea Álvarez: "Siempre tuve peso propio"



Andrea Álvarez integró numerosas bandas y fue invitada a participar como percusionista en otras tantas. En la actualidad se encarga de la voz, batería y percusión de su proyecto, que lleva su nombre, y con el que a fines del año pasado lanzó el disco "Doble A". Sin esquivar ninguna pregunta, dialogó con Noticias Urbanas.



"Lo que la gente recuerda de mí es la imagen visual", imagina, quizás por su cabellera particular o por ser mujer, baterista y voz de su banda. Pero Andrea Álvarez es más que eso: es una artista con un pasado fuerte que la encontró tocando con artistas de renombre y bandas como Viuda e Hijas de Roque Enroll; tiene un presente fenomenal en el cual presenta nuevo disco y un futuro que promete nuevo material con su sello propio. En su estudio personal, ubicado sobre Mario Bravo, recibió a este semanario y habló sobre todos los temas, con natural sinceridad.

-Cuando salió tu anterior , "Dormís?", lo definiste como un disco relacionado con atravesar las angustias. ¿Cómo definís el reciente "Doble A"?
-"Dormís?" es atravesar las angustias, enfrentarse con uno mismo y lo que uno es. "Doble A" es reírse de eso. Habla de las relaciones de las personas, la decadencia de las mismas, la poca o mala comunicación. En vez de ponerse a llorar por eso, es mejor tomarlo con gracia. Musicalmente pude lograr un sonido mejor, cuando contraté a Jim Diamond él ya trabajaba el sonido del rock que a mí me gusta, más crudo y en otra frecuencia; eso hizo que todo lo que quería decir tuviera el marco ideal para decirlo.

-Las letras parecen más carnales, sexuales y crudas que el disco anterior.
-Hablan de una cosa más personal, desde lo sentimental y las relaciones. Esa parte tiene que ser divertida. Cuando escucho que alguien canta sobre eso, siempre me da pudor y yo pensaba por qué canta y dice tantas intimidades, hasta que un escritor me dijo que no necesariamente el que escribe dice algo real, que no debía ser tan literal, que es ficción. Ahí empecé a decir lo que se me antojaba. Para la escritura tenía muchas frases hechas y empecé a meterlas en canciones de a pedazos y las usaba en distintas canciones. Es como si fuera un mismo personaje en todas las canciones.

-Siguiendo la temática del disco, ¿cómo es tu relación con las personas?
-Soy cuidadosa. No confío en cualquier persona, pero tengo amigas. Me cuesta cultivar la amistad porque me gusta estar sola. El mantenimiento que necesitan las personas a veces no lo doy, aunque tengo algunas que quiero y soy incondicional. Re-gistro a las personas como son y no me interesa cambiarlas, pero tengo en cuenta las cosas que no me gustan. Hay personas que no me interesan en lo más mínimo y ni me acuerdo los nombres.

-Desde abajo del escenario cada show parece un gran desgaste. ¿Cómo se vive desde arriba?
-Seguramente es desgaste, pero yo me canso más haciendo otras cosas. En el momento en que toco hay un gasto de energía pero hay una recarga también. La música no me cansa. Cuando por ejemplo toco con DJs a la noche, me cansa esperar, estar en ese ambiente, pero tocar es lo único que sostiene que yo este ahí.

-¿Qué estás cansada que te pregunten?
-Sobre el machismo. Es obvio que me lo preguntan a mí y a otras mujeres, pero depende del estilo de mujer y de la manera que se metan en el mundo del arte. A las mujeres nos cuesta muchísimo más todo, estamos muy atrasados respecto a asumir un feminismo que diga cosas y lidere determinadas situaciones.

-Pero a vos, siendo mujer, te llamaron para participar Charly García, Divididos, Soda Stereo o Celia Cruz…
-Yo tengo un gran reconocimiento en el papel de percusionista. En ese tiempo ya tocaba la batería y podía ocupar otro puesto en una banda. Yo me dediqué a la percusión, lo hacía bien y tenía la gracia de hacerlo, porque cuando una mujer hace bien algo, tiene mucha más gracia que un varón, llama más la atención, no por linda o fea, sino por la energía. A mí me llamó casi todo el mundo pero para cumplir un papel de accesorio en una situación musical, como es la percusión. No estaba tocando con Santana, pero igual el público en ese lugar me re aceptó.

-¿Desde cuando Andrea Álvarez tiene peso por ser Andrea Álvarez?
-El peso lo tuve siempre, los músicos invitados no llamaban la atención como la llamaba yo, tenia algo especial que lo sigo teniendo. La realidad es que la música que yo hago no incita a la masividad. A veces voy a ver bandas que a la gente le gusta y llenan lugares y a mí no llaman la atención para nada. La cuestión de gustos musicales es un misterio, encuentro la única respuesta en que a la mayoría de la gente no le gusta lo que me gusta a mí (se ríe). La gente me saluda por calle pero no sé si realmente conoce las canciones que hago…

-¿Y por que te saludan entonces? ¿Qué crees que es lo que recuerdan de vos?
-La imagen visual. La gente no escucha nada. Las referencias que dan de mí las dan para que la gente registre. Lo que sí no pueden negar es que toco bien. El que va a un show se da cuenta de que todo lo genero yo, pero se tarda en registrar. A mucha gente no le debe gustar lo que hago, pero no puede decir que toco mal o soy mala.

-Charly tuvo mucho que ver con tu comienzo como percusionista…
-Charly fue el que me convenció para tocar la percusión y me compró mis primeros timbales que los tengo guardados y son los que mejor suenan. Me acuerdo ese momento como si fuera hoy, caminando por la calle con un saquito marrón y remera de David Bowie. Peleó el precio y todo. Los cencerros que tengo también me los compro Charly. Yo pensé que percusión era como tocar la batería y cuando empecé a meterme más, me fascinó, pero fui reacia en un principio.

-¿Qué bandas escuchás en la actualidad?
-Las bandas que escucho en mi casa son de afuera, como Heavy Trash. Me gusta Jon Spencer. Escucho rock viejo y veo mucho Vh1. Me encantan las cosas viejas, pero también me gusta The Raconteurs, me gusta todo lo que hace Jack White. Spencer y él son los que más me interesan. De acá no escucho mucho, voy a shows de bandas chicas, algunas me gustan más que otras, pero ninguna como esas. ¿Qué vas a decir? ¿Que hay algo mejor que Jimi Hendrix? Hay bandas nuevas que me gustan, pero no más que estas, porque no son mejores, no tocan mejores temas.

-¿Cómo ves el futuro del CD, que aseguran, va a desaparecer?
-Si desaparece el CD en Argentina es culpa de las discográficas que no se dan cuenta de que un disco no puede costar lo que cuesta, y encima si lo paga otro. Los discos tendrían que ser baratos, en otros lados la gente paga la música, acá no. Afuera lo que funciona son los shows y acá casi no hay shows. Los músicos ahora no ganan plata con los recitales, porque se gasta tanto en producción que no queda nada.


Por Marcelo Maccio Villegas para el semanario Noticias Urbanas

lunes, 1 de junio de 2009

Algo de Lennon

Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual… que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo” podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día.


John Lennon.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Nota semanario

ENTREVISTA A CRISTIAN 'TOTI' IGLESIAS

"Pensé en salir a robar"

Toti piensa y habla. Aunque pronuncie rápido, es cauto a la hora de las declaraciones, no dice nada que no quiere y repite lo que desea que quede claro. Recibió a NU en una charla en la que ningún tema quedó afuera.

Por Marcelo Maccio Villegas

Aunque acaba de lanzar "Estalla", el primer disco de Hijos del Oeste -banda que comparte con Carlos 'Melena' Sánchez en batería, Sebastián 'Loco' Escobar en bajo, Marcelo 'Profe' Marín en guitarra y Gabriel Podliszewski (un ex Jóvenes Pordioseros) en teclados-, Toti Iglesias tiene años en el camino. Desde joven se encontró al frente de Jóvenes Pordioseros, su vieja banda, con la que editó tres discos, aunque no recuerda con demasiada felicidad el momento de dar un paso al costado. "Me fui por que no estaba feliz. Me estaban tratando mal y antes de terminar a las piñas... Hubo un par de actitudes que no me gustaron, no hablábamos mucho y alguien corrió la bola de que me iba a abrir solo. Era mentira, y en vez de preguntarme prefirieron hacer reuniones por atrás. Eso no está en mi código, si tengo que hablar algo, lo hablo de frente. Así que preferí irme", comienza declarando. Entre las 'actitudes' que lo llevaron a alejarse recuerda que "ya vendían recitales de Jóvenes sin mí. Eso me pareció re bajo: nombre mío, la banda la armé yo y eso de venderla sin mí me pareció lo último que podían hacer". Aunque alguno pide que vuelva a su vieja banda, Toti responde que "si ya tenés una novia, no volvés a tu antiguo amor, no la extrañás".

EL NUEVO PROYECTO

"La verdad es que no fue difícil armar la nueva banda", dice Toti, antes de detallar el estilo de la formación: "Noto que hay un rocanrol un poco más crudo, pero yo componía en Jóvenes y compongo acá, entonces hay un par de parecidos, por momentos se codea, pero al ser otros músicos le encontramos otras cosas", agrega el intérprete.

La presentación oficial de "Estalla", que hace menos de un mes vio la luz, será el viernes 31 de octubre en el Teatro de Flores. Toti define al CD como "un disco corto, doce canciones. Hoy los chicos quieren las cosas rápido, el adolescente quiere todo ya, es un disco corto que se puede entender al toque", y aclara que aunque tiene baladas y otros ritmos, "es rocanrol, si lo tengo que ubicar en algún lado, va en la batea de rocanrol, no de rock, que siento que no hay mucho, hay rock dando vueltas, pero rocanrol no hay", especifica, insistente.

En el disco participan Juanse, cantante de Ratones Paranoicos; Manuel Quieto, de La Mancha de Rolando; Chucky, de Los Piojos; y Tomás, de Infierno 18. "Son gente que conocí en todos estos años y están, somos amigos, hubiesen estado en Hijos del Oeste o en cualquier otro proyecto mío, es gente a la que quiero mucho, que conocí en la ruta", asegura el cantante, quien recuerda la grabación de "Estalla" como "rarísima", y ejemplifica con el tema en que participó Juanse. "Lo grabamos de las 12 de la noche a las 8 de la mañana, en Saavedra". Del líder de los Ratones, recuerda que "un día, cuando yo vivía en Villa Lugano, llegó, no sé cómo consiguió mi teléfono, pero me dejó un mensaje que quería que vaya a cantar. Ahí empezó una relación de amistad, es una persona a la que respeto y quiero mucho, soy su amigo, está dentro de aquellos a los que les puedo pedir un consejo", asegura.

"Yo agarro la guitarra y hago canciones, y por ahí me repito, que el barrio, las mujeres, las drogas y siempre lo mismo, rocanrol. Pero bueno, es lo que veo, lo que me pasa y donde me gusta moverme, entonces no voy a hablar de las rosas y los pétalos en primavera. La búsqueda pasa por hacer canciones y poder expresarle a la gente que nos sigue un momento que vi o que me pasó", relata, seguro de sí mismo.De sus ex compañeros no guarda un buen recuerdo. "Al bajista me lo cruzo a veces y le mantengo el saludo, a los demás no. No tengo buena relación, no me interesa. No terminaron bien las cosas y no sé si están viviendo donde vivían, no sé nada, no me interesa. O somos amigos o no somos, y por mí ya pasó esa parte", asegura Toti.

CROMAÑÓN, SIEMPRE PRESENTE

"Con nosotros volvió Callejeros, pedimos perdón a los padres porque no nos dimos cuenta de que podíamos lastimar a mucha gente", comienza, y agrega: "creo que era una inconsciencia general, fue una tragedia y con el tiempo van a encontrar culpables, pero no sé si va a ser la verdad, por que la Justicia no entiende el rocanrol, va a determinar culpables, pero el dolor, a los padres, no se los saca nadie, fue un momento complicadísimo". Dice que las medidas posteriores "no sirvieron para nada, cerraron un par de lugares como para quedar bien, un poco de circo, y cerraron la puerta a la nueva movida de bandas, cortaron la cultura del under, lo vamos a notar en un par de años, no hay semillero".

EL FUTURO

La idea, al igual que cuando decidió alejarse de Jóvenes Pordioseros, es tocar todos los fines de semana: "No puedo estar quieto, si estoy quieto, tengo un problema muy grande que son los vicios y mientras más quieto, peor. Vicio en todo sentido, no sólo drogas, sino la joda, arranco fácil, la nafta la tengo puesta".

Aunque "Estalla" acaba de salir, Toti piensa en un nuevo disco, que saldría en un año y medio. "Trato de que no me agarre con las manos vacías", comenta. Está componiendo temas nuevos y lleva una guitarra y amplificador portátil a pilas a todos lados. "Ojalá lo hubiese tenido cuando tocaba en el subte", recuerda. "Yo pedía monedas en la calle, la pasaba mal, vengo de un lugar bastante pobre, la comida no faltaba porque mamá y los abuelos nunca hubieran dejado que yo dejara de comer, hubieran hecho cualquier cosa. Primero pedí monedas, caminaba Rivadavia varias veces, iba bien vestido, el truco era ése, era 'me falta diez centavos para el bondi para ir a trabajar', ésa era la idea. Después, el guitarrista de Jóvenes llama y dice: '¿Nadie se anima a ir a tocar al subte?' y le dije 'vamos' y estuvimos un tiempo largo tocando... Nos sentábamos en la galería de Carlos Pellegrini, abajo, en el pasaje, la otra vez fui y me senté. No me gustaría volver, estuvo buenísimo mientras duró pero no me gustaría volver, le ponía huevos pero no la pasaba bien, en dos o tres horas hiciste 20 centavos y te querés matar. Después, por suerte, Jóvenes empezó a pegarla".

"Tengo mucho miedo, a veces me despierto y se me sale el corazón porque una de mis pesadillas principales es volver a ser pobre; siempre es el mismo sueño, voy caminando en la calle y de repente me encuentro en el subte tocando y me despierto con el corazón acá (se agarra con fuerza la garganta), siento que se me sale, se ve que tengo terror, si tuviera que volver, volvería, pero con menos paciencia, terminaría haciendo cosas raras", relata con la voz cambiada, algo dubitativo. "A veces pienso 'y si me va mal, yo no vuelvo, no vuelvo a ser pobre', no porque sea algo malo, quiero decir que cuando pasaste y sentiste el gustito a lo otro, querés seguir progresando". Aunque asegura que no salió a robar, aclara que “en esa época lo pensaba”, y cree que no lo hizo "por la crianza, capaz que me enseñaron a no hacerlo, pero lo pensé ocho millones de veces". Estar preso le da "terror", "sin libertad debe ser complicado", reflexiona Toti.

Si no hubiese tenido suerte con la música, no sabe dónde estaría ahora. "Hubiera estado complicadísimo, no sé dónde estaría, hubiera hecho una buena jugada", revolea los ojos y se queda pensativo. "Hubiera terminado mal, porque en un momento te cansás, no hubiera aguantado mucho tiempo sin hacer algo medio oscuro, robar, vender falopa, lo primero que me hubiesen dicho 'esto te da plata', lo hubiese hecho, no lo hubiera pensado, plata fácil, vamos, era así. Pero por suerte estamos acá, sentados", remata Toti, mientras con las manos se aferra al sillón.

NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS DEL JUEVES 23 DE OCTUBRE DE 2008.

lunes, 6 de octubre de 2008

Sin miedo en la tierra prometida

Nota publicada originalmente en el semanario Noticias Urbanas Nº 136 del día jueves 15 de mayo de 2008.

PERTENECER TIENE SUS PRIVILEGIOS

Sin miedo en la tierra prometida

Si la inseguridad es uno de los latiguillos favoritos de los porteños, Puerto Madero es la única zona que cumple las reglas de la seguridad, a un cierto costo. Esta crónica no deja escapar ni al ojo "ciego" de la cámara digital.

Por Marcelo Maccio Villegas

Mauricio Macri sigue en pugna con el gobierno nacional para conseguir el traspaso de los fondos y poder crear una policía propia de la Ciudad. Entretanto, el resto de la Capital Federal, bajo jurisdicción correspondiente a la Policía Federal Argentina, continúa solicitando respuestas a la problemática que inquietó (e inquieta) a los porteños desde la última década: la seguridad.Pero es sabido que toda ley tiene su excepción, es la que hace la regla. Dentro del ejido porteño existe un barrio, Puerto Madero, que se erige como un país propio dentro de los límites de la Ciudad Autónoma. Ha crecido en todas las direcciones desde el traspaso de sus tierras a este distrito, en 1989 -durante la presidencia de Carlos Menem y con Carlos Grosso al frente de la intendencia de Buenos Aires- a la sociedad anónima Corporación Antiguo Puerto Madero, que comenzó a escriturar los terrenos por demanda de capitales privados. En Puerto Madero se encuentran, cenan, pasean y viven, entre miles de turistas que frecuentan el barrio, los miembros de la alta sociedad, sus empresarios, la cultura top, la farándula y los políticos, incluso el mismísimo ex Presidente Néstor Kirchner, quien desde diciembre último tiene oficinas con vista al río.

Puerto Madero tiene una fisonomía particular -con un espejo de agua que lo divide, desde sus construcciones de ladrillo a la vista en los diques, hasta el modo de vida de los lugareños-, siempre listos a tomar un cafecito o una cerveza "abajo" o hacer el clásico "after hour" después del trabajo. Son sólo cuatro las entradas que la comunican con el otro mundo, el que existe a partir de la Avenida Ingeniero Huergo (o Madero) al norte y los pasos que se alteran al compás de los veleros, lo que provoca demoras de hasta veinte minutos mientras giran los puentes. Cuenta con cerca de cien locales gastronómicos, nueve bancos, locales exclusivos de indumentaria de marcas líderes -una campera puede costar mas de 4 mil pesos y una bufanda casi 500-, inmobiliarias que presentan una oferta de cuatro mil pesos el metro cuadrado para los edificios en construcción (los últimos), y meses donde se obtiene un dato no menor: el delito cero.

En este sentido, no es indiferente que el barrio se encuentra bajo la vigilancia de la Prefectura Naval Argentina.La estadística, que no pasa inadvertida para Noticias Urbanas, hace que nazca la necesidad de saber cómo se logra crear una ciudad segura como soñó Rudolph Giuliani para Nueva York dentro de esta capital. Giuliani habló de "tolerancia cero" para respirar seguridad y tranquilidad. Quien hoy se puede arrogar algo similar es el jefe del Servicio de Seguridad de Puerto Madero, Raúl Germán Groh. Con él estuvimos.

El prefecto principal nos recibió en su oficina personal, ubicada en Macacha Güemes 150, y al tiempo que contesta las preguntas, no cesa su atención a los llamados de celulares y handys y a todo lo que sucede en la vía pública mediante el amplio ventanal que da a la calle. Por las arterias del barrio, a lo largo de un fin de semana, circulan entre 40 y 50 mil personas, algo más de 250 mil personas por mes. La Prefectura logró, con un esquema preventivo, la meta deseada por cualquier vigilador: delito cero.

Groh advierte que el promedio es de tres a cinco "hechos", a los cuales denomina "descuidismos", ya que son casos en que la persona olvida pertenencias por ejemplo, en el interior de un restaurante. Lo que llama la atención es que, en la vía pública, el delito siempre es cero.


LA SEGURIDAD

Puerto Madero está sectorizado. Las 170 hectáreas bajo jurisprudencia de Prefectura Naval -comprendidas entre la Avenida Ingeniero Huergo y su continuación, Eduardo Madero al este, Cecilia Grierson al norte, Paseo de los Italianos al oeste y Avenida Elvira Rawson de Dellepiane al sur-, están divididas en cuatro sectores, de acuerdo al este-oeste y diques 1-2 por un lado y 3-4 por el otro. En cada una de estas divisiones hay una persona responsable del sector y entre 40 y 50 prefectos, asimismo hay un encargado que comanda las acciones desde un centro común. En total, hay 40 hombres que conforman el personal superior y 500 subalternos, además de servicios particulares adicionales.

Groh define al Sistema Integral de Seguridad (SIS) como una "mesa" que tiene sus patas formadas por las comunicaciones horizontales en frecuencia baja, donde todo el personal se entera de lo que está pasando en la zona; las cámaras, entre 40 y 50 que van cambiando de ubicación dependiendo de la necesidad y que también pueden rotar hasta 360 grados, para hacer "el seguimiento de lo que puede llegar a ver el hombre en tierra"; y un sistema interno de comunicación en frecuencia alta, que se utiliza para asuntos de mayor importancia. El jefe de Seguridad de Puerto Madero explica que "todo es parte del sistema, pero lo más importante es cumplir con el código de procedimiento, y para eso resultan imprescindibles los recursos humanos"; y aclara que "si no se tienen buenos y abundantes recursos humanos, es difícil". Groh insiste, el SIS es "un conjunto donde todo está coordinado y en permanente movimiento, nada debe estar estanco dentro del sistema".


LA DIFERENCIA

Lo que distingue a Puerto Madero del resto de la Ciudad es la sensación de seguridad que tiene quien se encuentra allí. Y si de sensaciones se trata, Groh explica que lo que diferencia a la prefectura es la "sensación y actitud de pertenencia" que tienen los miembros de la fuerza. "Eso no se logra en la Universidad", observa, al tiempo que explica que en caso de necesidad de acudir a un prefecto, éste debe estar presente y atento, además de hacerse presente de forma inmediata, porque no se tolera que la persona tenga que buscarlo por espacio de tres cuadras. En ese sentido, se busca que el personal pertenezca y no que esté parado por el solo hecho de cumplir con las ocho horas de trabajo. Esto se logra, según explica, mediante la conducción, "la necesidad de llegar a la gente que está parada en la esquina y hacer que sienta que esa esquina le pertenece y que nada va a pasar mientras él este ahí", según sus propias palabras. Ante un eventual traspaso de los fondos de la Nación a la Ciudad para una Policía propia u otra fuerza de seguridad como la policía porteña, Groh indica como indispensable que esa fuerza tenga ese sentido de pertenencia, y resalta que "la Prefectura ya tiene 200 años de existencia".

Puerto Madero no está exento de uno de los problemas que aqueja a toda la Ciudad, el tránsito. La única estadística que no se reduce es la de las multas que se labran en jurisprudencia de la Prefectura, alrededor de 300 al mes. La mayor parte de las mismas son por giros en U o mal estacionamiento. Los accidentes no son de mayor relevancia: generalmente golpes leves.

Los meses de enero y febrero, cuando es mayor el movimiento en la zona de la Costanera Sur se advierte un aumento en el número de delitos, y tal como sucedió con el paso de la Antorcha Olímpica por la Ciudad, Prefectura entonces aposta una mayor cantidad de efectivos en la zona.

La empresa New Tech Security provee la logística de las cámaras y tiene instaladas, a pedido de empresas, restaurantes y edificios, una cantidad de dispositivos de video, a los que Prefectura puede acceder de forma indirecta. Por otro lado, la fuerza cuenta con un grupo de civiles que recorren a diario la zona y son quienes llevan a cabo los arrestos.Entre las quejas que reciben, las más comunes son por parte de personas que viven o frecuentan a diario el barrio y que a veces, debido "a que Prefectura no discrimina entre personas que son de Puerto Madero y las que no", se ven demoradas u obligadas a dejar el vehículo o moto, en caso de no cumplir con las normativas vigentes. Además, piden tolerancia, pero esta no figura en el código ni en la cabeza de este hombre que entiende que "las leyes están hechas para cumplirlas". Parece fácil, ¿no?